HISTORIA DE LA
COMUNA
ANTECEDENTES HISTÓRICOS COMUNA ZHIÑA
Antecedentes
Históricos.- La
Comuna Zhiña fue creada mediante Acuerdo Ministerial N°- 209 el 28 de febrero del año 1939,
reconocido por el Ministerio de Agricultura y Ganadería y MAGAP y mediante
reformas a los Estatutos y el derecho de autodefinición registrada en el
Consejo de Desarrollo de los Pueblos y Nacionalidades del Ecuador CODENPE, según acuerdo Ministerial No. 781 del 15 de
marzo del 2008 como Comuna Zhiña Buena Esperanza.
Ubicación.- Se encuentra al noreste del cantón
Nabón Provincia del Azuay, a unos 60 km de la ciudad de Cuenca. El clima
predominante es el “Templado Andino”, con una buena parte de terrenos ubicados
encima de los 2.700 msnm. En las alturas predomina el frío Andino con
temperaturas que oscilan entre los 6 y 14°C .a 2700 m.s.n.m aproximadamente.
Límites.- El territorio comunal posee los siguientes
límites: Al Norte con los páramos de Silván y el nudo de Tinajillas, al Sur con
la quebrada de Chivillín y la territorios de la comuna Morasloma, al Este con territorios
de Nabón, Zamora Chinchipe y el cantón Sigsig, al Oeste con la vía Panamericana
Sur y territorios de la comuna Chunazana. Este territorio está atravesada del este
a oeste, por el río León, afluente del Jubones[1].
La población es de aproximadamente de 5.000 personas, hablan
el kichwa y castellano. Están organizadas en nueve sectores: Ayaloma, Rañas,
Pucallpa, Rosas, Lluchín, Shiña Centro (matriz), Shiñapamba, Quillusisa y
Paván.
EL ORIGEN DEL NOMBRE ZHIÑA.
Leyenda.- Zhiña, antes de pasar al poder de las
Madres Conceptas pertenecía a una familia muy rica de apellido Mora, de Girón.
Estos, un día fueron a buscar más peones montados en siete lujosos caballos. No
se llegó a saber el fin de esta gente. A
partir de allí, las madres Conceptas de la ciudad de Cuenca se adueñaron de
estas tierras para convertirlas en su hacienda[2].
Opinión de algunos
comuneros.- El
nombre de Zhiña proviene del nombre de una planta espinosa denominada
“Shiñán”, que es una planta de tronco y hojas espinosas, de
flores rosadas, actualmente existe en la alturas y chaparros de nuestros
cerros.
Argumento
histórico.- Época Cañari.- Esta larga
etapa, como es obvio todavía es imprecisa. Ya que no se conoce con exactitud de
donde vino esta rama Cañari y se asentó
en la Cuenca alta del Río León.
Uno de los elementos culturales más resistentes
es la lengua, por historia conocemos que venimos de la gran Nación Cañari. En
la actualidad la lengua original de los cañaris aún persiste en
topónimos, antropónimos, zoónimos, en
sincretismo con el Runashimi, que para el tiempo de la conquista y
colonización de los incas primero y de los españoles luego paso a ser lengua
materna. Por lo dicho se puede manifestar que algunos términos cañaris persisten
en nombres de lugares como: Huadadel, Tacadel, Patadel, Cazadel lugares
que están dentro del Cantón Nabón.
Con estos argumentos se puede afirmar que su
nombre Zhiña proviene del término cañari “Zhiña” ( que se pronuncia lliña) que
traducido al castellano significa “Cerro”; en esos tiempos todos estos lugares
deben haber sido un gran cerro en donde iniciaron a poblar los cañaris.
Con todo esto se puede afirmar que desde épocas
remotas ya se escribía el nombre de Zhiña con la letra “Z”.
ZHIÑA EN ÉPOCAS DE LA HACIENDA
En la zona de Nabón, a lo largo del siglo XVI y XVII, se
formó la hacienda de Shiña con sus hatos de Chashki y Shurushío al igual que
las haciendas de Chunazana y Cazadel[3].
Para ingresar al monasterio, los familiares de las religiosas
debían entregar como dotes: joyas, enseres, propiedades o dinero. Estos
recursos, posiblemente se utilizaron para adquirir la hacienda de Zhiña. Posteriormente, en tres etapas, el 21 de
mayo, el 3 de diciembre de 1690, y el 14 de abril de 1735 fueron incorporados
más tierras a la hacienda. El monasterio
pagó por estas tierras con dinero obtenido a través de dotes y censos[4].
SITUACIÓN SOCIAL EN LA HACIENDA:
Las Madres Conceptas vivían en la ciudad de Cuenca. La
administración de la hacienda se realizaba a través de mayorales y alcaldes,
personas recias de la misma zona. Ellos,
sobre todo controlaban rigurosamente el trabajo agrícola y ganadera de los
wasikamas[5].
Estos mayorales cumplían su trabajo montados a caballo con
látigo (chicote o fuete) en mano vigilando a los peones, que comprendían niños
y ancianos, en todo el territorio de Zhiña y sus hatos. Se cuenta que en la
siega del trigo templaban una soga larga desde un extremo a otro de la
cementera, para que todos vayan en una sola línea, caso contrario les caía el
látigo. También se cuenta que los desobedientes corrían el riesgo de ser
expulsados y castigados; además, sufrir la destrucción de sus casas[6].
Cualquier falta o descuido, era motivo de castigo. Se le ordenaba tenderse en el suelo boca
abajo, le quitaban la ropa y le azotaban el número de látigos sentenciados,
según la falta cometida. Después de incorporase se ponían de hinojos delante
del mayoral y besándole la mano debía decir DIOS SE LO PAGUE[7].
SITUACIÓN ECONÓMICA EN LA HACIENDA.
Los indígenas trabajaban a cambio de un mísero salario y una
pequeña parcela que el patrón le asignaba, conocido como wasipunku. Las partes más altas Hornillos, Aurín y otros
estaban destinados a la crianza de ganado vacuno; Shurushío y Chaupicorral a la crianza de cerdos. Los peones tenían la
obligación de cuidar todo esto. El salario casi nunca era pagado en dinero
efectivo debido a que el mayordomo siempre les adelantaba en productos como:
maíz, fréjol, cebada, ganado, etc. (Relato de los mayores de la comuna).
Cada tres años pasaban cuentas con los indígenas, del tiempo
trabajado y los adelantos que habían pedido en socorros al mayordomo. Cada peón
llevaba las cuentas anotadas en una tabla, al final, todos salían adeudando al
monasterio. Los hijos heredaban las
deudas de sus padres y continuaban trabajando en la hacienda, esto se conoció
con el nombre de concertaje.
Todos los bienes y animales de la hacienda eran administrados
estrictamente; en caso de pérdida o muerte, el indígena que tenía a su cargo,
estaba obligado a pagar. Los mayordomos o alcaldes anotaban todas las
faltas en el cumplimiento de su trabajo, y se le cobraba una multa. (Folleto Surgimiento y transformación
de Shiña, elaborada por las Misioneras Lauritas)
ASPECTO CULTURAL EN LA HACIENDA:
En la hacienda Zhiña, parte de lo que fue la nación Kañari
todos hablaban el idioma Kichwa, la tierra era todo para ellos y puesto que
casi nadie salía a otros lugares, no tenían influencias ni costumbres de otros
pueblos. (Memorias de la
reunión de los ancianos de la comuna).
La vestimenta era confeccionada por ellos mismos con lana de
borrego, negro o blanco, prendas como el poncho, la chalina, el pantalón de
bayeta, el rebozo, la lliklla y chompas de lana para los hombres[8]. No
utilizaban anilina, teñían con colorantes naturales como la milla, la cáscara
de garo (garao en otras zonas), el nogal, el alumbre de tierra etc., o dejaban
con el color natural de la lana. Los hombres calzaban oshotas de caucho y las
mujeres casi en su totalidad no ponían zapatos,
caminaban descalzas.
Realizaban algunas fiestas con relación al ciclo agrícola,
donde participaban todos los habitantes de la hacienda, la bebida tradicional
era la chicha de jora de maíz. A parte de estas fiestas, las monjas realizaban
las festividades en honor a sus santos; esto sin embargo no lo hacían por un
sentimiento sano de veneración, sino con el objeto de tener siempre dormido a
los indios, de manera que ninguno llegue a sublevarse en contra de ellas[9].
ASPECTO RELIGIOSO EN LA HACIENDA
Acudían a la doctrina, igual en la colonia que en la
república, para rezar y oír misa. Estas jornadas comenzaban muy temprano, a las
cuatro de la mañana, hora en la que tenían que estar listos para recibir el
catecismo oral y así según ellas, cumplir con los mandamientos de Dios. La
iglesia en tiempos de la colonia y de la hacienda tenía la misión de propagar
la fe cristiana y “conquistar almas para Dios”[10]
Una vez implantada la iglesia, esta comenzó a ejercer una
gran influencia sobre la población indígena de Shiña a través de la doctrina y
la misa, a la que todos debían asistir obligatoriamente, asistir, no solo para
escuchar al cura, sino también para llevar obsequios y tributos, según el
mandato de la iglesia. A estos tributos, se lo denominaba “DIEZMO” y
“PRIMICIA”. (Compilación de varios textos).
ASPECTO EDUCATIVO EN LA HACIENDA:
En aquellos tiempos no había formación escolar para los
indígenas, solo servía para el trabajo de la tierra y los servicios domésticos.
(Relato de los mayores de la comuna). Consideraban que el indígena era un ser
ignorante e incapaz, por lo que no había ninguna necesidad de formar, ya que
nunca llegaría a ser merecedor de cargo alguno. (Historia de la hacienda y comuna Zhiña de los Autores
Olmedo Morocho y Patricio Morocho).
En ese sentido la educación consistía en la transmisión de
los conocimientos de padres a hijos, en el trabajo diario, en las mingas, las
fiestas y la vida cotidiana de la familia de esa manera era asimilado el
conocimiento por los hijos, así se iban conservando las historias, costumbres y
tecnologías de generación en generación. (Relato de los mayores de la comuna).
COMPRA DE LA HACIENDA ZHIÑA
En la zona de Nabón, a lo largo del siglo XVI y XVII, se formó la
hacienda de Zhiña con sus hatos de Chashki y Zhuruzhio.
Con la revolución liberal Alfarista de 1895, los bienes
(haciendas) de la iglesia, sujetos a la ley de “Bienes Muertos” o “Manos Muertas”
fueron expropiados y pasaron a ser patrimonio de Estado como parte de una nueva institución, denominada
Asistencia Pública (Social), luego, estas tierras fueron arrendadas por la
gente mestiza de la ciudad de Cuenca. (Taller de los ancianos de Zhiña).
“El primer arrendatario fue el señor Augusto Tamaríz, el
segundo, el señor Francisco Carrasco y por último el señor Francisco Pozo”[11].
Estos señores arrendaban el total de la hacienda y subarrendaban a cada uno de
sus pobladores las parcelas ocupadas por ellos. (Memoria del taller de los ancianos).
Cansados de este negocio desigual, los pobladores nativos de
Zhiña propusieron arrendar ellos directamente la hacienda a la Asistencia
Pública para lo cual encargaron al Sr. Honorato Peralta para estos trámites.
Pero el Sr. Enrique Malo se negó a aceptar a Peralta como representante de los
indígenas porque no tenía título universitario, y éste molesto por el maltrato
recibido decidió que, en vez de arrendar, los pobladores emprendan el proyecto
de comprar la hacienda.
La idea de la compra de la hacienda produjo una división
interna entre sus habitantes, se formaron tres grupos: Los Carrasquistas,
apoyaban al que había sido el segundo arrendatario; los Posistas, apoyaban al
último arrendatario; finalmente, los Peraltistas apoyaban a Peralta y la compra
de la hacienda. Después de largas discusiones, la idea de la compra prevaleció.
Es así que luego de
tanto sacrificio, con la asesoría del Sr. Peralta y el acompañamiento
del compañero Wenceslao Carchi como traductor para los trámites, porque hasta
esa época en Zhiña solo hablaban el Kichwa y así los 237 jefes de familia lograron comprar la hacienda, un total de
10.851 hectáreas en la suma de 388.759 sucres con 2 centavos, de la cual las
1414 hectáreas los parcelaron o sea que son terrenos individuales o
particulares y los 9437 hectáreas lo destinaron como terrenos colectivos o
comunitarios, esta compra fue de carácter solidaria, entonces el terreno
comunitario lo administra el cabildo de la comuna. Las escrituras de la compra
venta se firmaron el 24 de septiembre de 1940.
Los trámites que Peralta pidió que se siguieran para la
compra fueron los siguientes:
Primero, pidió restituir el chaski, costumbre ancestral de
llevar el mensaje de persona a persona. Peralta prefería el sistema de los
chaskis para evitar que los mensajes pasen a manos del teniente político u
otras autoridades de la zona y como es obvio estos iban a comunicar a las autoridades de la ciudad y oponerse al
proyecto de la compra. El segundo, la parcelación
y financiamiento de la compra y finalmente la elaboración de un poder notarial
a su favor con el cual Peralta se
convertía en el representante legal de los indígenas para seguir con los
trámites de la compra[12].
Una vez que el poder estuvo protocolizado, de acuerdo a las
leyes de la República y publicado en los diarios más importantes de Quito,
Guayaquil y Cuenca, el presidente de la Asistencia Pública, aceptó que Honorato
Peralta se responsabilice del arriendo de la hacienda. Pero, hasta antes el
Señor Peralta no comunicó a nadie, más que a los indígenas esclavos de Zhiña
interesados en la compra, porque él sabía que esta idea iba a ser negada
inmediatamente. Con la idea en firme, Peralta pidió ayuda al Doctor Andrés
Córdova quien en 1939, era presidente de la Cámara de Diputados. El Doctor
Córdova, le dijo a Peralta que asista a la reunión del congreso en Quito para
que allí presente el caso. Para el efecto, antes
de viajar a Quito, y prevenidos del asunto, los Doctores Andrés Córdova,
Guillermo Peña y el Señor Honorato
Peralta redactaron un proyecto de ley, en el que se explicaba el caso de
Zhiña y se pedía la autorización del congreso para la compra de la hacienda y
el pago de ésta a plazos[13].
Este proyecto se presentó en el congreso el 22 de agosto de 1939, a partir de allí, la
Cámara de Diputados lo aceptó sin problemas, y ocurrió igual cosa en la Cámara
del Senado en sus dos primeras sesiones. Pero, en la tercera, dos Senadores el
Señor Alarcón Menas, el Doctor Cueva García hicieron que se arrincone el
proyecto al campo de los archivos, lo que significaba que iba a ser olvidado y
una frustración más para los campesinos. (Memorias del Taller de Zhiña).
Tanto los que estaban a favor como los conocidos de Peralta
en Quito y el Señor Carchi que le acompañaba, perdieron las esperanzas de que
el proyecto sea aceptado; y ya se daba el caso como cerrado, considerándose
como imposible la compra. No así el Sr. Peralta mantenía viva las esperanzas y
llevado de su aferramiento por la causa de la compra dijo al Señor Carchi que
lo acompañara para pedir ayuda y consejo
al Señor de la Buena Esperanza en la iglesia de San Agustín; repitiendo
sus palabras dijo: “LE PEDIMOS AL SEÑOR QUE NOS ILUMINE A VER COMO VAMOS A HACER PARA IR
CON EL TRIUNFO”[14].
La estrategia que Peralta, como último recurso fue la de
conseguir audiencia para el último día de la reunión general del Congreso; así
fue y llegada la hora, el Doctor Andrés Córdova consiguió que el Señor Peralta,
que para ese entonces era presentado como el representante de los indígenas del
sur, tuviera una media hora para decir algunas palabras de agradecimiento al
congreso. (Memorias de
los Talleres de ancianos de Zhiña).
En su discurso, Peralta felicitó a aquellos que defendieron
los bienes de la Asistencia Pública y a la vez a aquellos que comprendían la
situación difícil de la gente de Zhiña y apoyaban la compra de la hacienda. Por
último aclaró que los indígenas son una máquina de trabajo y de hacer plata en la
sociedad y que gracias a su trabajo la burocracia gubernamental era
mantenida. Explicó también, las
circunstancias ambientales rigurosas en las que estaban sometidos los indígenas
y la vida amarga y triste que esta llevaba. Explicó que era necesario que el
indígena tuviera tierras para que mejore la agricultura y para que sea un
verdadero ciudadano ecuatoriano. Por último, aclaró lo mal administradas que
están las haciendas de la asistencia pública y que si el dinero obtenido por la
venta de estas fuera invertido, por ejemplo, en una clínica de atención para
los indígenas, la Asistencia Pública contaría con beneficio mayor al que se
obtiene en los arriendos[15].
La acción de Peralta fue calurosamente aplaudida y el
proyecto de ley N°- 49 fue aceptado
inmediatamente. Al día siguiente el presidente de la República, el Doctor
Aurelio Mosquera Navas, felicitó a Peralta y le entregó el proyecto firmado. El
decreto de venta de la hacienda consta así en su artículo 1°- “Proceda la Junta
de Asistencia Pública del Azuay a vender las haciendas “Chunasana”, “Zhiña y
anexos a los colonos indígenas de los respectivos fundos, de acuerdo con las
condiciones que se expresan en los siguientes artículos”. (Registro oficial N°-
254, 255 de fecha 27 de septiembre de 1939).
El 24 de septiembre de 1940, se firmó la escritura de la
compra y venta y se muere, la denominada
Hacienda Zhiña.. El valor total de las
tierras fue de 389 mil sucres, del que el 30% tenía que ser pagado por cada
familia según la cantidad de tierra que tenía, y el 70% por toda la comuna, en
cuotas durante ocho años (Escritura de compra y venta). El Señor Peralta
organizó los trámites legales para el pago a plazos[16]. Antes de la compra y firma de la escritura,
el estado mediante decreto de la creación de la Ley de Organización y Régimen
de las Comunas publicado en el Registro Oficial de fecha 30 de julio de 1937,
legaliza la creación de comunas a todos los caseríos, Anejos, Barrio,
Comunidad, parcialidad etc., es así que Zhiña exactamente el 28 de febrero de 1939,
mediante Acuerdo Ministerial N°- 209, fue reconocido jurídicamente como Comuna
Jurídica[17], siendo su primera
directiva conformado por el Sr. Domingo Morocho presidente, Juan Salvay
vicepresidente, Martín Morocho tesorero, Luis Morocho Naranjo síndico,
Silvestre Morocho secretario[18]
CAMINAR DE LA COMUNA SHIÑA A
PARTIR DE LA PRESENCIA DE LAS MISIONERAS LAURITAS.
No fuimos explotados únicamente por el Sacerdote, sino
también por el tipo de educación que recibíamos, ya que los profesores venían
con una visión totalmente ajena a nuestra cultura, es por eso que no valoraban
nuestro idioma, trataban de inculcar en nuestros niños que nuestra cultura no
vale, que debemos dejar de hablar el idioma materno que es el kichwa y aprender
el castellano para ser ciudadanos. (Memorias de los talleres de educación
Bilingüe).
Con la llegada de las misioneras en 1979 en forma esporádica,
empezaron a concientizarnos de sector en sector, tarea al cual algún sector
como siempre se opuso aduciendo que son comunistas por lo que no se debe
recibir, pese a estas dificultades comenzamos a organizarnos con la catequesis
para los niños, las asambleas para los mayores, cursos de formación de
diferentes tipos. (Memorias
de los Talleres con las Misioneras Lauritas).
LA COMUNA SHIÑA Y SUS HECHOS IMPORTANTES A TRAVES DEL TIEMPO.
Es importante mencionar que a partir de la compra de la Hacienda, la situación social cambio radicalmente, ya que los comuneros dejan de trabajar para el patrón y pasan a realizar sus actividades para su manutención, además se implementa un sistema de gobierno denominado Cabildo. Pues desde allí, es importante destacar los siguientes hechos:
·
En el año 1945,
se culmina con los pagos de las cuotas de la compra de la hacienda.
·
En el año 1966,
se inicia con la construcción de la via Shiña Km. 49., lo cual se lo realizo
mediante mingas con la cooperación de todos los comuneros de ese entonces.
·
En el año 1970 se crea la escuela Francisco Chico Pacheco, en Shiña
Centro.
·
En el año 1979, llegan las misioneras lautitas a Shiña.
·
En el año 1979, se inicia con el programa de alfabetización Kichwa en
los sectores de Shiña y Chunazana, impulsado por el Gobierno de Jaime Roldos
Aguilera.
·
En el año de 1990, se implanta el Colegio Técnico Humanístico
Intercultural Bilingüe Shiña, con la gestión de la UCIA y los 4 cabildos de las
comunas.
·
En el año 1989, se construye e inaugura el Subcentro de Salud de Shiña-
·
En el año 1989, mediante maquinaria del CREA se logra la ampliación y el
lastrado de la via Shiña Km. 49.
·
En el año 1992, las comunas indígenas de Nabón plegan al levantamiento
nacional por la Reforma Agraria, la cual duro 15 días.
·
En el año 1994, se logra la electrificación para los sectores para la
comuna Shiña.
·
En el año 2003, se logra la parroquilizacion eclesiástica de las 4
comunas indígenas de Nabón, siendo la cabecera de esta parroquia la comuna
Shiña.
·
En el año 2003, llega el primer párroco a Shiña., padre Juan López.
·
En el año 2006 se crea el Colegio San Jose de Shiña centro.
·
En el año 2006, se oficializa el himno y el escudo de la Comuna Shiña.
·
En el año 2007, se inaugura la ventanilla de atención al público de la
Cooperativa Jardín Azuayo.
En los actuales momentos dentro de la comuna, el CONSEJO DE GOBIERNO (cabildo) coordina las actividades relacionadas con la administración de los bienes comunales, la gestión en diferentes instituciones gubernamentales y no gubernamentales en lo referente al desarrollo de los sectores, tomar la decisión en bien de los comuneros mediante las asambleas general en la que todos tienen el deber de estar presentes. (Resumen de las actas de los cabildos).
En cada uno de los sectores que conforman la comuna existen
diferentes comités como: Los Consejos de Gobierno(personería jurídica-CODENPE)
, el Comité Promejoras, el Comité de padres de familia, Sindicatura, Comités de
riego, la Junta Administradora de Agua Potable, Comité de Crédito, grupos de
Mujeres, Cajas Solidarias, Clubes Deportivos etc.
CONTEXTO CANTONAL
De acuerdo a
los datos del último censo poblacional del INEC, la población de
Nabón borde los 15 000 habitantes; de
los cuales el 35 % corresponde a la zona indígena asentadas en las comunas de
Puca, Chunazana, Morasloma y Shiña. El
territorio de las comunas tienen una estructura muy especial ya que sus la población de a autodefinido como parte de
la gran nacionalidad Kichwa-Kañari. En este sentido, la administración de sus tierras y territorios, justicia y otros
asuntos de convivir diario son regentados por el Consejo de Gobierno (cabildo). Es
especial, la comuna de Shiña, se ha destacado por su incidencia en varios espacios del
quehacer político-social.
Siendo así en la actualidad a nivel cantonal se
trabaja de manera articulada con distintas instancias de gobiernos en el
territorio lo cual se resume en el siguiente gráfico.
ORGANIGRAMA PDOST CANTONAL
ORGANIZACIÓN INTERNA DEL CONSEJO DE
GOBIERNO DE LA COMUNA SHIÑA (CABILDO)
[2] : Leyenda contada por los
mayores de la comuna Zhiña.
[5] : Memoria de la reunión de los ancianos de Zhiña.
[7] : "Noticias secretas Pág. 220 "
[10] : Nueva Historia, volumen 5.
[12] : Ibid.
[13] : Ibid.
[14] : Versión oral del Sr. Honorato Peralta.
[15] : Memorias del Taller de ancianos de Zhiña.
[16] : Historia de la Hacienda y comuna Zhiña de los autores Olmedo Morocho
y Patricio Morocho, 1992.
[17] : Certificación emitida por el MAG-Quito, el 10 de mayo de 1989.
[18]: Acuerdo 209, de fecha 28 de febrero de 1939, firmado por el Ministro
de Prevesión Social. Quito.

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